A las 00:09 hs del próximo jueves 23, Uruguay entra al primer punto de Libra, produciéndose así un evento muy poderoso en la naturaleza: El Equinoccio de Primavera.
Este Equinoccio Vernal o Primer Punto de Libra, tiene su opuesto, el primer punto de Aries, en el Hemisferio Norte y es el punto en el que el Sol pasa del Hemisferio Sur al Norte, cosa que ocurre en el entorno del 21 al 23 de septiembre (iniciándose el otoño en el Hemisferio Norte y la primavera en el Hemisferio Sur)
Nuestra alma se sincroniza con el acercamiento del Sol a la Tierra y, junto con el cambio que experimenta la propia Naturaleza, el Ser Humano se siente renacer.
El grado de celebración, esperanza y optimismo dependerá del mito en que se elija vivir; pero todos, por opción u omisión, le damos a la Primavera un lugar de relevancia.
La semántica afirma que la primavera es una primera-vista de algo y la simbología –sobre todo la psicológica- lo traduce así: ver con nuevos ojos, rever, renovarse, renacer.
La humanidad moderna adoptó el inicio de la Primavera como una oportunidad de cambio, de alcanzar la felicidad.
Cada 21 de septiembre –aunque no sea la fecha real en la que se produce el cambio de equinoccio- la mitad del mundo florece y a la mitad de la humanidad le cambia el humor.
¿Qué misterio envuelve a esta estación que eleva la expectativa de la humanidad?
Es preciso recordar que la bella primavera es entregada a la tierra por el invierno, que real y simbólicamente es en todo el mundo sinónimo de oscuridad, encierro y frío.
Los primeros calores que produce la traslación del planeta hacen que las bajas temperaturas mermen y que sus habitantes salgan al sol.
Ese sacudón de la modorra invernal produce una sensación de libertad y bienestar.
Sin embargo, los griegos creían en un misterio mayor: Las diosas Démeter y Perséfone representaban para ellos los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica.
En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone, prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter, su madre.
En nuestras culturas indígenas de América, la llegada del nuevo ciclo climático que hoy conocemos como primavera era celebrado durante días. El reverdecer de la tierra señalaba la llegada de las cosechas y con ellas el sustento de toda la sociedad.
El sentido de brotar junto con la naturaleza fue enaltecido por Mahoma, quien sostenía que “no hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella".
La primavera está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de Dios para que al ser humano nunca le falte el sustento.
Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.
Más cerca de la modernidad, los primitivos cristianos tomaron la celebración pagana de la primavera como fecha anual para rememorar la muerte y resurrección de Cristo. El Easter, como se lo conoce en las culturas nórdicas -y que viene de Eastra o primavera-, era celebrado con anterioridad pero fue tomado por los cristianos para conmemorar la Pascua o muerte y resurrección de Jesús.
Los cristianos vieron la gran similitud entre el ciclo anual de las estaciones, la simbología de la primavera (el renacer de una nueva vida después del invierno) y la celebración "pagana" de la primavera, y la asociaron a la muerte (invierno) y resurrección de Cristo (nacimiento hacia una nueva vida).
Este despertar a un nuevo mundo era celebrado también por los fenicios, quienes le rendían homenaje a Astarté, mientras que en la India la hacedora del milagro del florecimiento era la diosa Kali.
Por lo dicho, Amigos Todos, los invitamos fraternalmente a celebrar esa semilla de Vida, potenciada por una energía de Amistad Fraternal
Cada participante se llevará un obsequio muy especial para potenciar su Prosperidad Personal.
Pueden asistir a esta celebración todas las personas que lo deseen, es una Fiesta Abierta y sin ningún tipo de tendencia religiosa o sectaria; es un reencuentro de nuestras energías y las fuerzas de la Naturaleza.
Mis mejores energías en un fraterno abrazo y ¡Feliz Primavera!
Juan Carlos
Este Equinoccio Vernal o Primer Punto de Libra, tiene su opuesto, el primer punto de Aries, en el Hemisferio Norte y es el punto en el que el Sol pasa del Hemisferio Sur al Norte, cosa que ocurre en el entorno del 21 al 23 de septiembre (iniciándose el otoño en el Hemisferio Norte y la primavera en el Hemisferio Sur)
Nuestra alma se sincroniza con el acercamiento del Sol a la Tierra y, junto con el cambio que experimenta la propia Naturaleza, el Ser Humano se siente renacer.
El grado de celebración, esperanza y optimismo dependerá del mito en que se elija vivir; pero todos, por opción u omisión, le damos a la Primavera un lugar de relevancia.
La semántica afirma que la primavera es una primera-vista de algo y la simbología –sobre todo la psicológica- lo traduce así: ver con nuevos ojos, rever, renovarse, renacer.
La humanidad moderna adoptó el inicio de la Primavera como una oportunidad de cambio, de alcanzar la felicidad.
Cada 21 de septiembre –aunque no sea la fecha real en la que se produce el cambio de equinoccio- la mitad del mundo florece y a la mitad de la humanidad le cambia el humor.
¿Qué misterio envuelve a esta estación que eleva la expectativa de la humanidad?
Es preciso recordar que la bella primavera es entregada a la tierra por el invierno, que real y simbólicamente es en todo el mundo sinónimo de oscuridad, encierro y frío.
Los primeros calores que produce la traslación del planeta hacen que las bajas temperaturas mermen y que sus habitantes salgan al sol.
Ese sacudón de la modorra invernal produce una sensación de libertad y bienestar.
Sin embargo, los griegos creían en un misterio mayor: Las diosas Démeter y Perséfone representaban para ellos los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica.
En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone, prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter, su madre.
En nuestras culturas indígenas de América, la llegada del nuevo ciclo climático que hoy conocemos como primavera era celebrado durante días. El reverdecer de la tierra señalaba la llegada de las cosechas y con ellas el sustento de toda la sociedad.
El sentido de brotar junto con la naturaleza fue enaltecido por Mahoma, quien sostenía que “no hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella".
La primavera está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de Dios para que al ser humano nunca le falte el sustento.
Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.
Más cerca de la modernidad, los primitivos cristianos tomaron la celebración pagana de la primavera como fecha anual para rememorar la muerte y resurrección de Cristo. El Easter, como se lo conoce en las culturas nórdicas -y que viene de Eastra o primavera-, era celebrado con anterioridad pero fue tomado por los cristianos para conmemorar la Pascua o muerte y resurrección de Jesús.
Los cristianos vieron la gran similitud entre el ciclo anual de las estaciones, la simbología de la primavera (el renacer de una nueva vida después del invierno) y la celebración "pagana" de la primavera, y la asociaron a la muerte (invierno) y resurrección de Cristo (nacimiento hacia una nueva vida).
Este despertar a un nuevo mundo era celebrado también por los fenicios, quienes le rendían homenaje a Astarté, mientras que en la India la hacedora del milagro del florecimiento era la diosa Kali.
Por lo dicho, Amigos Todos, los invitamos fraternalmente a celebrar esa semilla de Vida, potenciada por una energía de Amistad Fraternal
Cada participante se llevará un obsequio muy especial para potenciar su Prosperidad Personal.
Pueden asistir a esta celebración todas las personas que lo deseen, es una Fiesta Abierta y sin ningún tipo de tendencia religiosa o sectaria; es un reencuentro de nuestras energías y las fuerzas de la Naturaleza.
Mis mejores energías en un fraterno abrazo y ¡Feliz Primavera!
Juan Carlos
Difusión de Actividades Trascendentes en Uruguay
